Amparanoia

El concierto de Amparanoia pone la nota más lúdica en los festejos patronales

El concierto desarrollado este pasado viernes en la Plaza de la Paz congregó a centenares de personas en el centro de Haro.

Precedidos por la música de “Ajopicao”, los componentes del grupo amenizaron a los asistentes con algunos de sus más conocidos temas. A lo largo del concierto, los jarreros y visitantes que quisieron acercarse hasta nuestra ciudad pudieron disfrutar de parte de la discografía de la agrupación.

Amparo Sánchez, procedente de Granada, participó en varios proyectos, hasta que fundó su propio grupo, llamado “Amparo & The Gang”, con el que grabó “Haces Bien”. Más tarde, bajo el nombre de “Amparanos Del Blues”, recorría toda España y Francia con varios músicos, miembros de la banda “La Vaca Azul” justo antes de comenzar su trabajo en Amparanoia.

Amparanoia surgía en el madrileño barrio de Lavapiés, en 1995, y su estilo procedía de diferentes raíces musicales: blues, soul, boleros, rancheras, rumbas y música popular sudamericana.
La razón de ser de Amparanoia era la música, y utilizaba cualquier forma de expresión musical para transmitir sus sentimientos y sensaciones. “La culpa de mi cambio la tuvo Madrid”, aseguraba la cantante y compositora para justificar su devoción hacia el bolero, el son, la rumba y la ranchera: “Amparanoia es genuinamente madrileña. Mi evolución se debe a todo lo que me ha llegado, he visto, escuchado y aprendido desde que vivo aquí”. “Vine sólo con la intención de aprender y tocar. Conseguí hacerlo durante más de un año por los bares de Malasaña y Lavapies, pero nunca llevé mis canciones por las compañías discográficas. El boca a boca hizo que una independiente me buscara y yo, eso sí, acepté encantada”.

En Madrid conoció tantas músicas que fue abandonando el blues para componer “El poder de Machin”, un disco lleno de estilos fronterizos donde colaboran desde Manu Chao, de Mano Negra, hasta Víctor Coyote. “Cambié de nombre, porque en Madrid no me conocía nadie y así metía rancheras y no hacía todo el rato versiones de blues, como me obligaba mi fama en Granada”. Considerada la voz más negra del pop español, aseguraba no haber renunciado al blues: “En todo caso, a su circuito y repertorio, pues ahora doy paso a Amparanoia las 24 horas del día buscando en las raíces latinas, mexicanas, árabes, flamencas o rumberas el colorido de mis canciones”.

Con “El poder de Machín” Amparanoia editaba el álbum que había estado buscando desde hacía años. Un disco de rancheras y boleros, que mostraba el lado más latino y bohemio de la cantante. Con este álbum, el grupo, realizaba una extensa gira por toda España y parte de Francia, e incluso participó en alguno de los grandes festivales que se celebraron durante ese año.

Por eso, décadas después, se dispone a rescatar esa energía y alegría que la llevo por todo el mundo, demostrándose así misma lo vivido y aprendido durante todo este tiempo.

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